Categoría: Rincón secreto

Comúnmente se cree que Santa Claus vive en el Polo Norte, pero en cada uno de los países escandinavos (Noruega, Finlandia y Suecia) existe una villa en donde supuestamente vive este simpático gordito.

Lo cierto es que la más antigua de todas es Santa Claus Village, cerca de Rovaniemi, en la región de Lapland en Finlandia.

santa-es-de-finlandiaFoto: Tim Lindenschmidt

Viajar hasta la lejana Villa de Santa Claus es toda una experiencia.

Primero, porque al entrar a la Villa estaréis pisando el Círculo Polar Ártico, y podréis visitar la Oficina de Correos, en donde Santa Claus recibe miles de tarjetas de niños de todas partes del mundo. También podréis visitar Napapiirin Lahja o la Casa de Navidad, que alberga una increíble colección de objetos y tradiciones de Navidad. Para los más aventureros, podéis también pasear en una moto de nieve por las cercanías de la villa.

santa-claus-villageFoto: Ivan Pechorin

Es como volver a ser un niño, cuando ves a los elfos trabajando en su taller especial, o cuando estrechas personalmente la mano de Santa Claus, te recorre un escalofrío de felicidad, es como recuperar la magia y la ilusión por lo inexplicable, que vamos perdiendo paso a paso en nuestra etapa adulta.

Renos, nieve, muchas sonrisas y buenos recuerdos son el combinado especial y navideño en la Villa de Santa Claus.

sr-y-sra-clausFoto: Stephan

¿Quién se lo podía imaginar? Debajo de las unidades habitacionales, de la famosa Alexander Platz, y otros lugares de Berlín, quedan restos de uno de los planes más ambiciosos de Hitler: una ciudad subterránea.

El proyecto contaría con planta de luz, hospital, escuela, baños y cuartos para albergar a varias personas; así como conexiones importantes entre estaciones de metro y trenes. Pero debido a las dificultades que presentaba realizar esta proeza, y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, no se logró terminar.

Lo que no se imaginaría Hitler es que acabaría con su vida en una habitación de este lugar, cuando estaba a punto de finalizar la guerra, al verse acorralado por las tropas soviéticas.

Estos lugares se habían mantenido en “secreto” durante un largo tiempo, hasta que en el año de 1997, un grupo de personas empezarón a explorar estos lugares, y es así como se fundó Berliner Unterwelten e.V. (El mundo subterráneo de Berlín).

El objetivo de la organización es investigar y documentar estos lugares, también realizan tours, y permiten la instalación de exposiciones artísticas, conciertos, conferencias, etc.

Además, tienen una puesta en escena: los rostros de la guerra, que es la mezcla entre una obra de teatro y un tour guiado.

¿Te atreverías a bajar a este oscuro mundo?

En Copenhague, la capital de Dinamarca, se encuentra una de las últimas ciudades utópicas y anarquístas: Christiania.

Foto: Christopher Porter Flickr

Todo comenzó a partir de 1967, cuando un gran grupo de personas (en su mayoría hippies) se establecieron en una base militar abandonada de la Segunda Guerra Mundial. La policía trató de ‘limpiar’ la zona, pero era muy difícil, pues la población había crecido mucho.

La vida de Christiania siempre se ha visto amenazada por la autoridades de Dinamarca, pero ha logrado resistir. Por ahora, es un lugar tranquilo para visitar, aunque siempre hay policias vigilando el lugar.

Esta ciudad libre cuenta con una central eléctrica propia, una casa de baños, un edificio de atletismo, salas de teatro, cafés, salas de jazz y blues, mercados, etc.

Otra característica importante es que no se permiten automóviles, por lo que el medio de transporte más famoso es la bicicleta.

La filosofía bajo la cual se rigen los ciudadanos de Christiania, bien podría ser la letra de la canción Imagine de John Lennon. De hecho, esta canción sirve de fondo musical para este video, donde se muestran fotos de esta verdadera ciudad independiente.

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A uno 70 kilómetros de Roma, se encuentra el pequeño pueblo de Bomarzo.

En este lugar, por el año de 1550 se construiría el Parco dei Mostri (Parque de los Monstruos), ordenado por el noble jorobado Pier Francesco Orsini como “un sol para desahogar el corazón”, cuando se encontraba muy deprimido por la muerte de su esposa.

Foto: Mark Murphy Flickr

El artista encargado del proyecto fue Pirro Ligorio, el mismo que trabajó en la iglesia de San Pedro después de la muerte de Miguel Ángel, y en conjunto crearon un parque bastante inusual.

La inspiración para la creación de estas imágenes y esculturas fue la mitología y lo pagano, pero saber exactamente lo que pensaba el conde cuando creaba este proyecto es muy difícil, aunque nos ha legado algunas pistas en forma de mensajes, como la que se encuentra en la entrada: “Tú que entras aquí, concentra tu mente y dime luego si tantas maravillas han sido hechas con engaño o con arte”.

Foto: Salvatore Meschini Flickr

Tan maravilloso resulta el escenario de este parque, que el escritor argentino Manuel Mujica, tras haber visitado Bomarzo, escribió una novela en la cual intenta describir (o descubrir) lo que atormentaba tanto a Pier Francesco Orsini.

Foto: Tearsandrain Flickr

Roswell, ciudad estadounidense de Nuevo México, quedó definitivamente marcada en el año 1947 como la ciudad de los extraterrestres.

Esta pequeña población de apenas 50.000 habitantes vivió un hecho digno de ser comentado por Iker Jiménez (y de hecho, ha sido uno de los temas del programa de televisión ‘Cuarto Milenio‘). Durante el mes de julio de 1947, la población de Roswell asistió incrédula a un espectáculo extraespacial: el avistamiento de Roswell. Un Objeto Volador No Identificado (OVNI) se estrellaba en un rancho de la ciudad, provocando una revolución mediática.

El misterioso incidente atrajo a medios de comunicación, científicos, curiosos e incluso a las autoridades estatales de más alto rango. Son precisamente las autoridades militares estadounidenses las que tratan de restar credibilidad al incidente, asegurando que el objeto estrellado era un globo meteorológico y no una nave extraterrestre.

Pero a pesar de los intentos gubernamentales por desacreditar la historia extratestre, la mayoría de la población sigue creyendo firmemente en que los seres galácticos visitaron su pueblo y le han sacado todo el provecho turístico. Por eso, si visitas Roswell, que no te extrañe ver como seres verdes y cabezones ejercen de reclamo en los hoteles y comercios, siendo la herramienta de marketing más poderosa para atraer visitantes a este pueblo.

Roswell

No sólo se ha sacado el máximo partido de la visita espacial en la iniciativa privada, en Roswell también podemos visitar The Roswell Ufo Museum, la entrada cuesta unos 5$ para los adultos y 2$ para los niños mayores de 15 años. En el museo se exponen todo tipo de artículos de prensa, fotografía, recreaciones y artículos rescatados del accidente, como un divertido ejercicio para, depende de a quién se le pregunte esclarecer o mitificar más el accidente.

Pero la misteriosa visita extraterrestre no es el único atractivo turístico para visitar esta tranquila población del oeste americano. En Roswell también se encuentra la mítica prisión de la que se escapó Henry McCarty, el bandido más conocido como Billy The Kid.

Uno de los arquitectos, pensadores, pintores, diseñadores de moda, ambientalistas y artistas más famosos de Austria es sin duda Friedensreich Regentag Dunkelbunt Hundertwasser, pero es más conocido sólo como Hundertwasser.

La originalidad de su arte está en el uso de colores brillantes, formas orgánicas, la reconciliación del hombre con la naturaleza y utilizando lo menos posible las líneas rectas.

Dos de las obras arquitectónicas de este artista fueron reproducidas a escala con piezas Lego:

Hundertwasserhaus (o la Casa de Hudertswasser), en Viena. Son apartamentos de bajo coste, cuya característica principal es que los pisos están hechos de forma ondulada, es decir, no existe ningún suelo plano, porque el artista defendía que también el movimiento debía de sentirse en los pies.

La otra reproducción es de Kunsthaus Wien, el museo de Hundertwasser donde se exponen sus obras y experimentos, también está en Viena.

¿Tu crees que también deberían de reproducir las obras de Gaudhí con piezas Lego?

Fotos: Juin Hoo y Mlyabroad Flickr
Via: Klocki

Olinda es el contrapunto bohemio de Recife. Se encuentra a apenas 7km del centro de Recife. Se puede llegar incluso con los autobuses urbanos que hacen el trayecto entre ambas poblaciones durante el día.

Olinda en Brasil

Cuenta la leyenda que Olinda se ganó ese nombre cuando en 1535, el hidalgo portugués Duarte Coelho, mandatario de la Capitania de Pernambuco, buscaba un sitio para fundar una ciudad. Al encontrar una colina con vista magnífica almar y un puerto natural protegido por arrecifes, dijo: “Oh linda situación para construir una Villa“. Si es verdad o leyenda, no importa. La ciudad es realmente bonita y no te la puedes perder si vas de viaje a Brasil.

La conservación del antiguo trazado urbano, las iglesias barrocas y las villas originales le valieron la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Uno de los mayores atractivos de Olinda es pasear por sus calles y mezclarse entre sus gentes, la animación de las calles y caminar a la caza de pequeños tesoros como las numerosas galerías de arte, museos y actuaciones callejeras de músicos, que le imprimen un toque de casi fiesta continua.

Colores en Olinda Brasil

Además del arte y el colorido de sus construcciones, en Olinde hay una amplia oferta de restaurantes. Debido al auge del turismo en la zona, hay muchos locales donde se sirven elaborados platos y especialidades de la región, son los pescados acompañados con productos típicos como la madioca, la calabaza, el mango, la pitanga o el coco. Pero si quieres probar el sabor auténtico del Brasil más sencillo y auténtico, no te pierdas un pescado frito con cachaza pernambucana, ¡la verdadera!

Ver mapa de Olinda

El Jardín Botánico de Peradeniya

En un clima tan propicio como el de Sri Lanka, el Jardín Botánico de Peradeniya es como un viaje al mítico jardín del Edén. Está considerado como uno de los jardines más hermosos y fascinantes del mundo.

Botanico Peradeniya
Botanico Peradeniya

Ocupa una extensión de 60 hectáreas, con una riquísima variedad de plantas de especias, orquídeas (entre ellas la especie más grande del mundo), bambús gigantes, cocoteros de mar, palmas, murciélagos y monos que dan al jardín una banda sonora de hululares y ruidos de la vida que puebla el jardín. Pero quizá una de las especies más espectaculares, su joya, es el Ficus Benjamina, cuyas ramas alcanzan los 1.800 metros.

El Orfanato de Elefantes

En Pinnewala, viven cerca de sesenta elefantes abandonados, heridos o huérfanos. Cada día acuden a bañarse al río, junto a la fábrica de papel ecológico hecho a base de excrementos de elefante. ¡Sí! Excremento de elefante, y no se trata de una técnica novedosa, en estas latitudes, el contacto y convivencia con el elefante ha sido parte de la cultura y tradición. No es extraño por eso que los artesanos trabajen desde hace 500 años con materia prima derivada de los elefantes.

Pinnewala elephant

Hemos escrito sobre viajes y literatura, sobre viajes y cine, pero me ha sorprendido muy gratamente un texto escrito en Viajes Libres que va aún más allá. La evocación de un paraíso creado por los maravillosos pinceles de Paul Gaugin existe en realidad y la arena rosa no es una idealización del artista, sino culpa del plancton.

Jinetes playa rosa

El pintor francés, considerado uno de los grandes genios del siglo XIX vivió durante una buena parte de su vida adulta en la Polinesia. Pintó el cuadro de Los jinetes en la playa en el año 1902, poco después de trasladarse a las Islas Marquesas, una isla paradisíaca de origen volcánico que debió evocarle otros lugares de ensueño, conocidos durante su exilio de infancia en sudamérica o en su periodo de marino mercante.

Gaugin fue un hombre que recorrió el mundo y se enamoró del aroma a naturaleza de la Polinesia y allí fue donde desarrolló gran parte de su obra.

Playa rosa

Las playas de arena rosada son muy características de islas antillanas como Tahití, Tikehau o las Bahamas. Y la respuesta a la tonalidad de la arena es más científica que poética y artística. Los culpables de esta característica son los foraminíferos, cuya concha rosácea da esa tonalidad a la arena.

Los tarahumaras son poco conocidos e incluso han caido en el olvido por parte del gobierno federal mexicano. Una poderosa razón de su aislamiento es el difícil acceso a su tierras. Viven retirados de núcleos urbanos u otras poblaciones, en la Sierra Tarahumaralas, que forma parte de Sierra Madre Occidental.

Su olvido, para bien o para mal, les ha permitido conservar una estructura social y de organización propia, sin ingerencias externas o dependencias. Aunque las familias con mayor poder adquisitivo cuentan con viviendas, eso sí alejadas del resto de la civilización, la mayoría vive en cuevas. En total, se calcula que las comunidades tarahumaras suman unos 50.000 miembros.

Tarahumaras

Su subsistencia se basa en la agricultura, la caza, la explotación forestal y la artesanía. Para los tarahumaras, correr es parte de su cultura y de ahí su denominación, ya que tarahumara es la hispanización de “rarámuri”, que significa “pie veloz” o “los que corren veloces”.

La Zona Tarahumara se puede recorrer en el tren Chihuahua-Pacifico, más conocido como “El Chepe”. Hay salidas diarias desde Chihuahua a Los Mochis y viceversa. El billete de tren sencillo para un adulto ronda los 1.500 pesos mexicanos, unos 98€.

La mejor época para visitar la zona es en verano, cuando el clima es más agradable, aunque cada estación tiene su encanto, en invierno es realmente impresionante el contraste entre la nieve de las cimas y los árboles tropicales en el fondo de las Barrancas y en otoño, todo el paisaje es mucho más verde y las corrientes de agua más caudalosas.

Aunque el mayor atractivo de la zona, además de disfrutar del paisaje es conocer la cultura tarahumara, se pueden realizar numerosas actividades como escalada, trekking o montar a caballo por los valles.

Imágenes tarahumara.

El mundo tiene un número insospechado de rincones por descubrir y desde Atrápalo queremos irlos descubriendo contigo. ¿Te vienes?